domingo, 1 de mayo de 2016

La becerrada rosarista

Caminamos cuesta abajo, desde una de las partes más empinadas de una montaña y finalmente llegamos hasta una profunda caverna de hace miles de años atrás. Así me sentí cuando vi la sección social de una famosa revista. Tantos cambios sociales, revoluciones, evoluciones, movimientos libertarios etc., no sirvieron de nada.

Era un evento realizado por jóvenes estudiantes de la Universidad del Rosario -de jurisprudencia  más exactamente-. Era la peña taurina de la universidad para  “que las tradiciones taurinas no se pierdan” ¿Cuáles tradiciones? ¿La tradición taurina? Esa tradición taurina que fue heredada a medias de los españoles y que nos pone en tela de juicio nuestra cultura. ¿Dónde queda nuestra verdadera identidad? Al parecer recae en ver morir a un toro de una manera digna o con honor -como ellos argumentan-.

Bueno, pero sin recaer en la dicotomía cliché, si hay que permitir o no, la “fiesta brava” –bienvenido el debate-. Ahora aparece que el evento era para recaudar fondos para becas de estudiantes de la universidad -¿Luego no era para recuperar nuestras prestigiosas tradiciones?- . No sé cuánto dinero para becas reunieron en 2 horas y media, en un evento esporádico, al que no asisten más de 100 personas, y en una universidad donde el costo de matrícula en promedio es de 10 millones. No creo que muchas.

Nuevamente recaemos en ese círculo vicioso, de quienes pretenden pertenecer a una supuesta élite –a la que no entraron-, que vieron en fotos a personajes del poder nacional, en la Plaza Santamaria, hace algunos años, cada ocho días para el “dejarse ver” y que disfrutaban de tan “magno evento”. 

Lamentablemente lo que me preocupa es que estos jóvenes hacen parte  del futuro de nuestro país. Con esas ínfulas de poder, de supremacía social, que pretenden liderar a Colombia, si eso es así, apague y vámonos.

Demandamos jóvenes con ideas innovadoras, que tengan como objetivo transformar a Colombia en una potencia en desarrollo, niveles altos de vida, y dejar atrás, en el olvido, a  la Colombia corrompida, de los últimos siglos -la del JetSet-.  Lo que sí parece el objetivo de estos jóvenes asistentes del evento, fue el simplemente “dejarse ver”, a costa de supuestas obras de caridad, y en definitiva aparecer en el JetSet criollo. Finalmente lo lograron, bien por ellos, mal por Colombia.  


@carlosavilanr

martes, 22 de marzo de 2016

Padre perdónalos porque no saben lo que hacen

Hay quienes pretenden y creen que tienen una verdad única y absoluta, ellos juzgan, condenan y declaran enemigo a quien no la acata. Con Jesús sucede todo lo contrario, nos enseñó a llevar un mensaje totalmente diferente en nuestro corazón. Jesús dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. ¿Quién no conoce estas palabras tan expresivas, relevantes y hermosas? Fue una de las plegarias intercesoras ante Dios más significativas que Jesús nos concedió. Palabras sencillas, precisas, claras y humildes.

Jesús simplemente, nos enseñó a perdonar desde la cruz. En ese instante en donde todo el sufrimiento, la miseria, el abandono, la traición, a la puerta de la nada, es cuando Jesús perdona a sus verdugos. Este signo es una magna expresión de la perfección del amor, de la misericordia, de la caridad, de desear el bien a pesar de todo. Sin duda: Jesús nos enseña a hacer lo mismo con nuestros semejantes.

 Orar por sus perseguidores fue lo que hizo Jesús. Nosotros debemos seguir su camino y hacer lo mismo acogiendo sus palabras; para finalmente ponerlas en acción a lo largo de nuestra vida. Simplemente Cristo como su Padre es rico en misericordia y quiere que todos nosotros estemos en paz con Él y nuestros semejantes por medio del perdón.

Quienes no saben lo que hacen, con más razón están más llamados al perdón porque son quien más lo necesitan (de pronto han cometido errores sin darse cuenta, o por simple ignorancia). La enseñanza es salir de nuestro vacío espiritual y entender, que a pesar de lo que nos pueden hacer, lo que Jesús pasó fue mucho más doloroso. A pesar de su sufrimiento incalculable el no guardo rencor, al contrario, oró por ellos. La virtud de perdonar y pedir perdón es la capacidad que nosotros debemos tener para producir un efecto positivo en nuestro corazón y en el de los demás. El perdonar es la mejor forma de demostrar amor. Dios no puede actuar en nuestra vida si nuestro corazón guarda rencor.

@carlosavilanr

viernes, 18 de marzo de 2016

La naturaleza de la Semana Santa

En una ciudad que pasa de todo, en un país que pasa de todo y en una comunidad que pasa de todo, pasan desapercibidas muchas celebraciones. La Semana Santa no es una semana más, nos dicen que es una semana de reflexión, que conmemoramos cosas muy importantes de la comunidad Católica; sin embargo para muchos no es así, para muchos es simplemente la excusa perfecta para salir a pasear, o para otros simplemente es una semana de trabajo más.

La percepción actual de la Semana Santa sin duda ha cambiado con el paso de los años. ¿Qué significa realmente esta semana? Es una época para pasar en familia, para descansar, para pensar en los actos cotidianos, una semana de vacaciones, de compañía, de limpieza espiritual, etc. Estas voces reflejan lo que realmente están pensando las personas. Nos hace pensar que el contexto cultural católico que teníamos acostumbrados a tener hace varios años ha cambiado. Antes era una real preparación, ahora ha cambiado este contexto; pero por otro lado sigue siendo una opción válida como oportunidad de cambio para nosotros los católicos. ¿Qué es lo que vivimos? ¿Por qué lo vivimos? ¿Vale la pena tener unos días centrales para fortalecer nuestra fe? Son muchas las preguntas que podemos deducir en torno al tema. Es un desafío para la iglesia católica.

En esta perspectiva hay que subrayar una paradoja. Según encuestas nos señalan que el 90% de los colombianos son católicos (que se confiesan católicos). Y precisamente no es para nada una maravilla, es un desastre, una desgracia. En un país marcado por la inequidad, por la violencia, por el machismo, por la corrupción, por la falta de oportunidades, por la corrupción política, etc. Si el 90% de las personas dicen ser católicos es porque realmente no lo son. Porque precisamente el corazón del catolicismo, del evangelio, está en contra de esa clase de sociedad, y de esa manera que vive esa sociedad. No hay ningún talante católico en este país.

Personalmente no le veo ningún inconveniente combinar un espacio de celebración de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, de autocrítica y autoevaluación con un espacio de descanso (y más en esta sociedad tan estresante). No hay una contradicción entre lo uno y lo otro. Pero si llama la atención –insisto- que este país que se hace llamar católico la celebración de la Semana Santa resulte como algo irrelevante.

Siempre hablamos de una celebración ¿Pero qué es lo que realmente celebramos? Que a ese Jesús que vieron crucificado, la comunidad cristiana empieza a decir que Jesús no ha muerto, sigue vivo y seguimos sintiendo su espíritu para continuar viviendo la realidad. La praxis de Jesús no la destruye los poderes de muerte de nuestro mundo, la fuerza de Dios está ahí presente y lo resucita. Y eso es lo que nos da fuerza para seguir y continuar viviendo en el hoy, la realidad cotidiana a la que nos enfrentamos día a día. Una construcción de hermanos y hermanas es la invitación, donde sea Dios quien realmente reina. Aquí es donde nos debemos quedar y hacer un alto en el camino. El verdadero desafío, independientemente si somos católicos o no, es que este contexto histórico sirva para tener un significado en nuestra rutina diaria  y así finalmente tener realmente un compromiso social por el bien de toda la humanidad.


@carlosavilanr 

domingo, 31 de enero de 2016

La visita de Thomas Piketty y Ha Joon Chang a Colombia

No puede pasar desapercibida la visita al Hay Festival en Colombia de Thomas Piketty y Ha Joon Chang, dos grandes de la economía actual. Este francés y coreano traen a Colombia una nueva visión de la economía actual con sus obras culmines y best sellers: El Capital del Siglo XXI (Piketty) y Economía para el 99% de la población (Chang).

Aunque las tesis de Ha Joon son más heterodoxas que las de Piketty, los dos tienen algo en común: el combate al pensamiento dominante de tesis económicas tradicionales y la configuración de un nuevo pensamiento económico contemporáneo.


Piketty en su libro aborda una visión del mundo y recoge esta visión por modelos específicos a través de un análisis cuantitativo. Resaltando los problemas del capitalismo actual que encajan de manera general a la problemática que enfrenta Colombia; donde no es ninguna mentira ni vacilación la falta de transparencia institucional y el declive del sistema de educación actual. Condiciones que hacen proliferar las inequidades y las diferencias abismales entre las clases sociales, haciendo a Colombia uno de los países más desiguales del mundo.

 Por su parte el coreano hace énfasis en la estrategia que han desarrollado los más poderosos del mundo para socavar a los más débiles; por eso no es raro que los países ricos obliguen a los que están en desarrollo a que abran puertas para políticas económicas de libre mercado. Cuando la política económica de esos países en sus principios era netamente proteccionista.

Aunque las ideas heterodoxas no han sido acogidas (afortunadamente) por la academia, hay algunos autores serios, respetables en la academia y visibles que merecen ser atendidos como Piketty y Chang. Aunque las ideas ortodoxas de la escuela de Chicago encabezadas por Milton Friedman han sido las mejores y más exitosas en países desarrollados como Estados Unidos, y en gran medida en Colombia, hay que generar más debate, más ideas para implementar las mejores estrategias en un país tan desigual como Colombia.

Enhorabuena la visita de estas dos figuras intelectuales. Porque no queda la menor duda que para comprender perfectamente el desarrollo e implementación de una política económica se deben examinar tantos las ideas económicas ortodoxas como las heterodoxas.


@carlosavilanr

miércoles, 13 de enero de 2016

Si a la venta de Isagén

Hay que decir que ante una situación como esta, es deber de un buen colombiano saber interpretar y analizar objetivamente las decisiones que toma el gobierno; es decir, la decisión de la venta de un activo importante como lo es Isagén tiene que ser analizado responsablemente desde un punto de vista netamente técnico y no dejarnos llevar por la emoción que produce el titular en los medios.

Desde un punto de vista responsable hay que aclarar que según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa la deshonrosa posición 108 entre 144 países en términos de calidad de transporte, esto sin duda significa el atraso monumental que tenemos en vías de transporte. No hay que tener la menor vacilación al afirmar que la infraestructura de transporte acelera notablemente la economía en cualquier país del mundo (disminuyen costos de transporte y tiempos), según la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura) puede aportar alrededor de 5 puntos del PIB para el país; por eso es de suma importancia concentrar la atención en este problema, ya que la ubicación geográfica de Colombia genera muchos problemas al momento de construir y mantener vías de comunicación.

El rubro necesario para mantener y construir vías en Colombia es exorbitante y la única manera de conseguirlo es con una reforma tributaria para subir impuestos. Según analistas existen otros 22 métodos para conseguir financiación como fondos de pensiones, privados, capital de riesgo, etc. pero no son métodos efectivos a corto plazo y Colombia necesita atención inmediata en el mejoramiento de infraestructura.

La venta de Isagén está presupuestada en 6.5 billones de pesos y si se apalancan los recursos por venta de acciones como pretende el gobierno los recursos de esta empresa podrían convertirse en 25 billones para inversión en infraestructura. Anualmente esta empresa produce solo una rentabilidad del 3.5%, recibiendo el país anualmente $89.000 millones, un valor mínimo comparado a su precio de venta.

Hay que aclarar que el sector energético es un sector bastante saludable comparado al sector de infraestructura, gracias a la legislación y decisiones tomadas en los años noventa que permitió la entrada de capital privado, el sector creció inmensamente produciendo gran cantidad de energía. Gracias a otros factores como la riqueza hídrica se ha posicionando a Colombia como potencia de generación eléctrica en la región; por lo tanto el estado no tiene la obligación de manejar –meter mano- en este sector; en cambio sí son necesarias acciones rápidas para el sector infraestructura.
 
No creo en la clase política con la unión de sectores del Partido Liberal, Centro Democrático, Partido Verde y Polo Democrático. Sectores con opiniones sesgadas nada técnicas, atrasadas nada responsables y con tintes de politizar la situación confundiendo a los colombianos. Cuando Samper, Pastrana y Uribe también quisieron vender la empresa en su época, inclusive a menos de la mitad de su valor actual.

Por eso digo sí a la venta Isagen. De nada sirve tener joyas valiosas en nuestra casa si no tenemos para comer, hago una semejanza con la discusión actual. Me preocupa la forma de la venta por subasta, tal vez haya una mejor forma, por otro lado también me preocupa la utilización responsable de los recursos obtenidos por la venta, quiero ser optimista y pensar que el gobierno obrará con responsabilidad; sin embargo las acciones de los últimos años no lo demuestran.

@carlosavilanr

jueves, 10 de diciembre de 2015

El 2015 solo fue otro enredo

Una vez más los colombianos cerramos un año que empezó con muchas esperanzas y terminó con muy pocas de estas cumplidas. Mucho se habló de la sobre el Proceso de Paz, las elecciones regionales, de la Selección Colombia, Miss Universo, etc. Muchos de estos temas nos dejan un sinsabor, pero en algunos se asoma una esperanza, leve pero la hay.

El 2015 arrancó con optimismo, ilusiones, creencias sobre un año prospero para la economía. Un año en que la economía iba a crecer al ritmo de la locomotora de Santos, pero no del todo fue así, terminamos con un leve crecimiento económico del 3.2%, pero con más desigualdad, con una de las mayores crisis petroleras del país que frenaron todo el sector, con una devaluación del peso colombiano histórica, con un crecimiento del desempleo según el DANE, y finalmente una inflación que tendrá que ser atendida inmediatamente por el Ministro de Hacienda y el Banco de la Republica para el otro año.

 En cuanto al Proceso de Paz una vez más los colombianos terminamos confundidos. Juan Manuel Santos prometió que este año sería el de la paz, como no se logró, en septiembre nos vuelve a prometer con un plazo de 6 meses la refrendación de los acuerdos; es decir ahora nos dice que el 2016 será el año. Ya los colombianos entendimos muy bien que se tratan de calumnias, engaños y enredos. Nuevamente cerramos el año entre la “espada y la pared” con la disyuntiva de un plebiscito, y otra vez se repite esa fea artimaña de las elecciones presidenciales pasadas, si queremos la guerra o la paz, cuando los colombianos lo que necesitamos son soluciones inmediatas para otros problemas superiores que nos agobian.

En educación si nos fuimos para atrás, una ministra Gina Parody que toma las mejores decisiones para su carrera política pero no para los colombianos, las becas de “Ser Pilo Paga” otra ineficiencia del gobierno Santos, deja familias endeudadas y un Icetex prospero, nuevamente este año se repite la hazaña, y se vanaglorian de esta iniciativa cuando lo único que hacen es desviar recursos de la educación pública para beneficiar entidades privadas como Icetex. Ni que decir de Colciencias, con un recorte del 20% (aproximadamente la quinta parte) ¡Qué horror! Así nunca saldremos del subdesarrollo.

Las elecciones regionales lo único que nos dejaron fue la idea clara de que la maquinaria electoral es la que gobierna, dejando a un Vargas Lleras fortalecido y a un Uribe debilitado. En las regiones de la costa las elecciones fueron una grosería, no cabe allí la palabra democracia solo cabe la palabra clientelismo. En lugares centrales del país toma fuerza el voto de opinión, no sé si para bien o para mal, porque algunos se toman en serio la idea de ganar, confundiendo a las personas y dando esa imagen de generadores de opinión cuando son todo lo contrario. ¡Confunde y vencerás!

En fin, el 2015 deja un sinsabor, terminamos el año con un galeón San José que esperemos se quede acá y se congele su venta; sería triste que todo ese valor histórico y patrimonial termine en manos de unos bandidos del gobierno para lograr sus proezas políticas (aunque con Santos y la canciller Holguín no nos hagamos esperanzas). Un plebiscito otra vez como cortina de humo ante problemas más graves que enfrenta el país que nos hará dividir. Terminamos con una Natalia Springer millonaria con más recursos que Colciencias y condecorada por la Fiscalía en manos de Eduardo Montealegre. Solo queda que con estas reflexiones de lo que fue el 2015, la esperanza de que los colombianos despertemos y el 2016 sea mejor para Colombia. ¡¿Hasta cuándo?!


@carlosavilanr 

sábado, 25 de julio de 2015

No más barbarie

No más barbarie

No más actos injustos

Hay actos injustos que provocan un intenso estado de enfado, indignación, irritación, ira, enojo, etc. Actos de barbarie, que ponen a consideración si la raza humana es una raza racional e inteligente. Una especie que piensa en el individualismo, en la forma de conseguir lo que sea sin tener en cuenta la dignidad humana de los demás, ni del entorno que la rodea; ¿Se puede considerar racional?
Hay muchos sectores que son víctimas continuamente de estos actos de injusticia como los niños, los pobres, las mujeres, etc. Esta última durante siglos, ha sido víctima de la insensatez, de la estupidez de los hombres; estos actos actuales reflejan que aunque se avanza en la investigación y descubrimiento de nuevos elementos para mejorar el estilo de vida de los seres humanos y preservar la especie, muy poco se ha avanzado en la protección y respeto que se merece la mujer. Y es que nos vanagloriamos celebrando el día de la madre y la mujer, mientras el resto de los días están oprimidas en una cocina, en una oficina, en el Transmilenio, al acecho de una sociedad incoherente e ignorante. Que sociedad estamos construyendo que hace que las mujeres les de miedo salir, que les de miedo utilizar el transporte público porque están a merced de los enfermos sexuales; pero incluso ese mismo atropello lo sufren en sus casas víctimas del maltrato de sus propios esposos, e inclusive de sus hijos.
Todo esto es una consecuencia de que no se da la debida importancia y reconocimiento de los derechos que tienen las mujeres en la sociedad; la desnaturalización de la raza y del individualismo causa de los modelos económicos mal manejados, están llevando a desconocer la dignidad de las personas, especialmente las mujeres. Reconocer que son la estructura de la sociedad, que son quienes infunden el amor y valores en los hogares, que a pesar de toda la adversidad son cabezas de hogar y sacan sus hijos adelante, que son quienes toman las mejores decisiones en las empresas y organizaciones, que son las mejores líderes; y por eso celebro la participación de dos mujeres en la contienda presidencial, seguramente Colombia sería otra si estuviera al mando de una mujer. Porque hay que quitarnos ese estigma de que las mujeres no tienen las mismas capacidades que los hombres, o estigmas absurdos que si es rubia es bruta, -que sorpresa me he llevado cuando es todo lo contrario- por eso hay que rechazar cualquier clase de discriminación.

Nuevamente celebro algunos hechos en Colombia como la promulgación de la ley en contra del feminicidio que busca fortalecer los mecanismos para prevenir la violencia contra la mujer. No ahondare en cifras porque estas son claras: En Colombia el maltrato contra la mujer esta disparado. Son estas iniciativas que ayudan a reivindicar los derechos a la mujer, pero nos son suficientes. Hago un llamado a mis lectores a ser partícipes del debate y rechazar vehemente cualquier barbarie contra la mujer, y a las mujeres las invito a no callar y a tener en cuenta que ustedes tienen las mismas capacidades que cualquiera. Con esta columna termino mis vacaciones, espero contribuir con algo y finalmente decir: ¡Sin ellas no hay especie humana que perdure! 

Carlos Avilán
@roycob